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Orgullo, fervor y pasión por Colombia, mezclados con nostalgia fueron los sentimientos que se entrelazaron en la Fiesta del Pueblo, un evento que desde hace mas de 30 años se ha convertido en el gran carnaval de los colombianos en Toronto, donde la música, las artesanías, la cultura, pero especialmente el tricolor nacional de la bandera de este país suramericano brilla por todo lo alto. Ver Fotos.
Con un sonido impecable que inundaba con los vallenatos de Carlos Vives, las canciones de Juanes y especialmente la rica, sonora y contagiosa cumbia, a la que se le sumaba esas bellas melodías del recuerdo, se marcó el inicio de una fiesta que tuvo todos los ingredientes necesarios para jóvenes, niños y especialmente para los inmigrantes colombianos que llevan muchos años en Canadá y que religiosamente le cumplen la cita a Don Alonso Garro, vivieran su gran celebración como si estuvieran en su propia tierra.
Con la solemnidad que el mismo acto requiere, recordando a los que se fueron, pero especialmente pidiendo por la paz y por el renacer de una nueva Colombia, el sacerdote Juan Triviño fue el encargado de oficiar la misa de apertura del evento, al que los feligreses lo siguieron no sólo con cantos y oraciones, sino también llenos de deseos por las buenas noticias que llegan del país.
Como cada año el sacerdote bendijo la bandera colombiana, para dar paso a que el presentador oficial del gran evento, Edgar de León, cantará con el alma el Himno Nacional de Colombia, que sonó con un orgullo tan especial que hasta las personas que se encontraban en el parque y que no entendían lo que estaba pasando detuvieron su caminar, al ver tan firmes a los colombianos. De ahí en adelante todo fue alegría, diversión, buena comida y mucho folclore para los asistentes, que pese a los partidos de la Copa América, terminaron llegando a la Fiesta del Pueblo, como la llana sus organizadores.
Uno de los aspectos destacados fue la visita de la nueva Cónsul General de Colombia en Toronto, Lucía Madriñán Saa, quien se sumó a la gran celebración, no sólo con palabras de aliento, sino estrechando la mano de sus compatriotas que recibieron con mucho entusiasmo y agrado a la representante del Gobierno, quien los invitó a tomar parte activa de la diplomacia de este país en Canadá, gesto que fue de bien recibo por todos los asistentes que ven en ella una persona más cercana a su gente.
Bailar, gritar, rumbear, disfrutar de los platos típicos, pero especialmente del rico folclore colombiano fueron la máxima de esta gran fiesta que con mucho esfuerzo realizan sus organizadores, especialmente Don Alonso Garró, que con su agrupación Colombian Music Grup, se han convertido con los años en ejemplo de organización y entrega por su país, cabe resaltar que ellos fueron los primeros en rescatar el orgullo de su patria en Canadá.
Fueron dos días de buen ritmo y mucho sabor, (sábado 16 y 17 de Julio), porque pese a que la fiesta patria es realmente el 20 de julio, día en que los colombianos conmemoran su grito de independencia de la corona española, en la Fiesta del Pueblo se vio de todo, mujeres engalanadas con los colores de la bandera, bellezas de diferentes razas y colores, niños con sombreros y trajes típicos, hombres con poncho, sombrero, y uno que otro aguardiente camuflados entre las cervezas de los canadienses, hicieron de esta celebración todo un carnaval, donde se resaltó la presentación del Grupo Caliente, bellas mujeres que dejaron ver y sentir el ritmo que llevan en la sangre especialmente bailando el mapalé, uno de los aires típicos de este país suramericano.
A ellas se les sumo Zaira, una cantante que con sus ritmos y su voz llevó a los asistentes a viaje especial por la música del recuerdo, melodías con sabor a pueblo, pero que llegaron al alma.
Aunque muchos no tienen ni idea que pasó el 20 de julio, es más ya ni se recuerda la historia, lo cierto es que para los colombianos en cualquier parte del mundo esta fecha es tan especial que acuden sin pensarlo dos veces a dar rienda suelta al amor por su terruño, a demostrar el sabor que se lleva en la sangre; esa mezcla se cultura, razas, música, danza y ritmo que los hace inigualables, y eso fue lo que se vio y se vivió en el parque de Caledonia, porque aunque no estaban ni las grandes orquestas, ni los artistas de renombre, si se veía el amor y el orgullo por Colombia, que fue acompañado de muy buena música, la cumbia, el bolero, el currulao, los aires llaneros y del pacifico colombiano.
Así pasaron un fin de semana en donde los colombianos se unieron en Toronto para celebrar del Día de
PUBLICADO DIARIO EL POPULAR
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