Hay un país premiado por la naturaleza donde los inmigrantes están alcanzando sus grandes sueños sin tener que atravesar por el mundo de las pesadillas; un lugar mágico en el cual las razas y las culturas se respetan y se mezclan en un crisol de múltiples colores sin perder su esencia; en el que se habla más de 100 idiomas, donde se redescubren culturas milenarias como la china y japonesa; donde el forastero puede meterse en el mundo de los franceses, los ingleses, los italianos y los griegos, sin pesar por sus tierras; donde se puede ver la otra cara de los musulmanes, los alemanes, los nórdicos y enredarse en la alegría desbordante de los brasileros, pero especialmente es un país donde sus gobernantes, su gente y sus nuevos residentes, se han encargado de diseñar todo un programa de vida para dar un cálido abrazo a los recién llegados.
División política
Canadá el país de los brazos abiertos
- Ciro Alquichire V.








